La música en las venas
Era una época que por donde caminabas se corría sangre de personas cuyo único delito era un pensamiento político diferente, donde los altos mandos del país se enfrentaban a morir por llegar a la meta final, el poder.
Dentro de esta violencia, el 12 de marzo nace un pequeño con un propósito inicial, cambiar el miedo que se vivía dentro de la familia por aquellas circunstancias en el país, una familia llena de amor, una familia conformada por Rubiela Castilla y Manuel Herrera quienes al tomar su pequeña mano lucharían día a día para verlo feliz y que nunca le faltara nada a la pequeña criatura.
Mientras se apaciguaba la situación del país, en un pueblito del departamento del Tolima, Chaparral, Johan Herrera, así decidieron llamarlo sus padres, recorría el lugar con sus amigos del pueblo, quienes serían sus compañeros de diabluras durante un buen tiempo de su vida.
Normalmente, nuestros padres se convierten en el espejo de lo que queremos ser en un futuro, se convierten en nuestras guías para afrontar los caminos culebreros que se nos presentan para cualquier adversidad. Todas las familias poseen algo que nos caracteriza de las demás, para la muestra de un botón la familia Herrera Castilla poseía dentro de su contexto familiar la música que prevalecía ya sea para el canto o para interpretar algún instrumento musical, siendo así como todo niño curioso Johan quiso experimentar por las riendas de la música. Al ver su abuela ese entusiasmo decidió apoyarlo con una guitarra acústica…
“me regalaron mi guitarra acústica a los 7 años de edad y también un libro de posturas, me acuerdo de que se llamaba mi primer método para tocar guitarra V.L 01”. Johan Herrera
Así es como surgen los grandes músicos, y se cultiva un talento que con el tiempo dará frutos, después de sus primeros inicios Johan nunca paró como interprete musical, la constancia y la dedicación forman parte de su vida, diría que sus primeras presentaciones fueron en el colegio donde tuvo una banda y obtuvieron méritos como artistas juveniles.
A medida que pasa el tiempo todo va fluyendo y uno va cambiando el rumbo dejando atrás a personas que pertenecieron en nuestra vida durante muchos periodos, Johan se mudó para la capital del país donde consiguió un empleo estable y decidió estudiar profesionalmente con la única finalidad de poder darle a su madre lo que ella le aportó durante su niñez, claro, está sin dejar atrás sus gustos musicales.
Mientras exploraba ese mundo musical, encontró una banda llamada “Proyecto sin nombre” con la que obtuvo buenas experiencias, una de ellas fue Andy Romo, quien lo apoyó con su talento y lo invito a participar en su propio proyecto musical, Un solo Acorde. Johan sin meditarlo confirmó su participación en este grupo que apenas empieza su nuevo rumbo musical.
Lina Peña